Hace unos meses fui a ver al cine la película de rudo y cursi, para los que no la han visto pueden seguir leyendo, ya que no les contaré el final. El punto está en que hay un personaje llamado Tato “el cusri” Verdusco (Gael García), el cual en la película desea ser cantante a pesar de todo, desgraciadamente el tipo canta horrible, en serio no exagero canta horrible. En la sala de cine solo pude oír risas de la gente al ver a Gael García vestido con colores azules y rosas al puro estilo norteño cantando “quiero que me quieras”. Nunca imagine volver a saber de esa canción.

Hasta que hace muy pocos días paso lo que nunca me esperaba: estaba escuchado la radio y pasaba de una estación a otra evitando escuchar comerciales, y en eso ¡——-!!! Me quede totalmente atónito al oír “yo mis botas lustrare y mi sombrero me pondré, tempranito llegare”. En verdad no lo podría creer que esa canción estuviera en la radio. Actualmente está en los primeros lugares de la mayoría de las estaciones más escuchadas aquí en el Distrito Federal. Y les seré sincero, creo que ese ritmo es demasiado pegajoso, así que ya se me quedo en la cabeza y creo que hasta me atrevería a votar por ella en la radio. :P

Y si de plano no soportas el l traje rosita y azul, aquí hay alguien muy simpático que lo soluciona.

¿Quien dice que ya no hay súper héroes en la ciudad de México? Entre las calles del sur de la ciudad (Coyoacán), bajo el encanto y el poder de mil pines, ronda un misterioso hombre. La mayoría lo conocen como Pinman o Mr. Pin.

Todo comenzó hace tres años, cuando un joven como cualquier otro vendía felizmente sus pines por las calles de la ciudad, algunos policías no le permitían venderlos, ya que no tenía permiso alguno de establecerse en la calle, así que estos se los decomisaban cada semana. Bajo intensas presiones y la sin la mayoría de sus pines, decidió empezar a fabricar un traje súper poderoso, primero realizo como todo superhéroe decente un boceto que solo contaba con una gabardina y muy pocos pines, poco a poco el traje empezó a tener la su forma actual y el número de pines fue creciendo exponencialmente.

Desde hace un año el poder de Pinman es irresistible, cientos de personas al día se le acercan para comprarle alguno de sus pines o simplemente para tomarse fotos. Ahora el forma parte de las noches en el Centro de Coyoacán


Les dejo un video sobre una apuesta que aceptó una chava: El pin, qué le quitara a pinman con la boca, se lo quedaba.

Hace poco fui a conocer al japonés del que tanto se habla en la ciudad, su nombre es Hiroshi Nohara, el ha estado viviendo en el aeropuerto de la ciudad por más de tres meses. Al parecer su lugar preferido es la silla ubicada en la zona de comida rápida, ya que solo se levanta de ella para cumplir sus necesidades primarias.

Además de que la gente le regala comida, él también paga sus alimentos. Otras personas se le acercan para obtener su autógrafo o tomarse una foto a su lado.

Al llegar al aeropuerto me preguntaba en que podría preguntarle o mostrarle, ya que me imaginaba que él ya tendría que estar harto de que todos los días le hicieran las mismas preguntas, todo con el fin de develar su misterio.

Sin embargo al revisar mi mochila traía conmigo mi PSP, así que pensé en que tal vez quisiera jugar un poco, me acerque y le enseñe mi PSP y le pregunte; ¿Quieres jugar?(desafortunadamente con señas, por que no se japonés) y él un poco misterioso con una sonrisa algo nerviosa me dijo: -No. Entonces fue cuando se me ocurrió enseñarle unas imágenes que traigo en la PSP y fue ahí cuando el acepto verlas. Mientras veía las fotos pudimos “entablar una conversación” sobre las imágenes con señas y un poco de inglés.

Pude formular varias preguntas tratando que fueran algo diferentes a las que el estaba acostumbrado a responder últimamente. Una de las preguntas que le realice fue: ¿Haz visto la serie de bleach? a la cual me respondió con señas que alguna vez la había oído en Japón pero que no la había visto.

El tipo me pareció agradable, sin embargo si le hace falta un bañito, ya que en los 10 minutos que estuve con él, me llegaba un olor penetrante a hamburguesa echada a perder. Al despedirme le estiré la mano y cuando hice contacto con él, en ese preciso momento sentí como unas moronas de pan estaban adheridas a su mano e iban cayendo. Obviamente durante el trayecto de regreso trate de pensar que eran moronas de pan y no bolitas de mugre o que sé yo. Puedo resumir que fue muy buena experiencia. Aquí les dejo un video donde el sale viendo las imágenes en mi PSP.

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